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Table of Contents
                            ADVERTENCIA PRELIMINAR
ÍNDICE
PREFACIO
INTRODUCCIÓN
Capítulo 1
	DESDE JUAN DEL ENCINA HASTA MEDIADOS DEL SIGLO XVI
Capítulo 2
	DE LOPE DE RUEDA A CERVANTES
Capítulo 3
	EL TEATRO DE LOPE DE VEGA
Capítulo 4
	LA ESCUELA DE LOPE DE VEGA
Capítulo 5
	TIRSO DE MOLINA
Capítulo 6
	CALDERÓN
Capítulo 7
	LA ESCUELA DE CALDERÓN HASTA 1700
BIBLIOGRAFÍA
	Obras bibliográficas
	Obras generales
	Capítulo 1
	Capítulo 2
	Capitulo 3
	Capítulo 4
	Capítulo 5
	Capítulo 6
	Capítulo 7
ÍNDICE ALFABÉTICO
                        
Document Text Contents
Page 2

Edward M. Wilson
Duncan Moir

HISTORIA
DE LA LITERATURA
ESPAÑOLA
SIGLO DE ORO: TEATRO
(1492-1700)

EDITORIAL ARIEL
Esplugues de Llobrcgat
Barcelona

Page 130

134 SIGLO DE ORO: TEATRO

tes, pero con todo no carentes de interés, fueron Luis de Bel­
monte Bermúdez ( ¿ 1587-1650?) y el infortunado escritor de
origen judío Felipe Godínez. A Belmonte se le recuerda prin­
cipalmente por un excelente drama religioso que probablemen­
te escribió, El diablo predicador, en el que Lucifer desempeña
un papel poco habitual. Esta obra es una refundición de otra
anterior, titulada Fray Diablo, y que se ha atribuido a Lope20.
La tradición también atribuyó a Belmonte otra obra, La rene­
gada de Valladolid, que en realidad compuso con la colabora­
ción de Moreto y Martínez de Meneses21. Godíñez, cuyas
mejores obras son dramas religiosos, sobre todo con temas
del Antiguo Testamento (Los trabajos de Job, o la paciencia
en los trabajos; Judit y Olofernes; Aman y Mardoqueo), fue
juzgado por la Inquisición, acusado de seguir practicando en
secreto la religión judía22.

Un dramaturgo de mucho más talento que los anteriores
fue Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza ( ¿ 1581?-1639). Natural
de México y jorobado, no encajó fácilmente en la sociedad es­
pañola, que era tan dada a la patriotería como propensa a
mofarse de los defectos físicos. Hombre de gran inteligencia,
orgulloso y sin duda a menudo amargado por las burlas de los
que rivalizaban con él para conseguir la fama literaria en Ma­
drid, en muchas de sus obras demostró ser un agudo crítico
de la sociedad española, en especial de los ambientes de la no­
bleza. Sus obras poseen una acentuada gravedad y unas inten-

20. . Véase la introducción a la traducción francesa de Leo Rouanet, Le Dia-
ble Prédicateur, París y Toulouse, 1901; Morley y Bruerton, Cronología} pági­
nas 468-469.

21. Véase Juliá Martínez, La renegada de Valladolid, BRÁE, XVI, 1929,
págs. 672-679. La obra es una dramatización de un pliego de cordel; véase
E. M. Wilson, «Samuel Pepys’s Spanish Chap-books», TCBS, II, 3, 1965, nú­
mero 23/163, págs. 237-238.

22. Sobre Belmonte, véase W. A. Kincaid, «Life and Works of Luis de
Belmonte Bermúdez (¿1587?-¿1650?)», RH, LXXIV, 1928, págs. 1-260. Sobre Go­
dínez, Adolfo de Castro, «Noticias de la vida del Dr. Felipe Godínez», MRAE,
V III, 1902, págs. 277-283; Menéndez Pelayo, Historia de los heterodoxos espa­
ñ o le s IV, Santander, 1947, pág. 323; Cecil Roth, A History of the Marranos,
Nueva York, 1959; reimpresión de la ed, de 1932, págs. 383, 397.

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LA ESCUELA DE LOPE DE VEGA 135

dones morales que no siempre encontramos en las de sus con­
temporáneos. Muchas de sus comedias son dramas de tesis
destinados a combatir vicios sociales. Su objetivo era evidente­
mente despertar las conciencias dormidas, pero a veces su tea­
tro no acierta a gustar, a pesar de la calidad de su versifica­
ción. Sus obras corren el riesgo de parecer pedantes, y en este
caso no logran el objetivo de «deleitar aprovechando». Es po­
sible que la seriedad de Alarcón. le hiciera desdeñar estos atrac­
tivos.

La comedia más célebre de Alarcón es La verdad sospe­
chosa, que empieza de un modo divertido, se va ensombre­
ciendo progresivamente y termina con una clara nota de amar­
gura. El argumento trata de las andanzas de un embustero
habitual, y, finalmente, tras una regocijante sucesión de vici­
situdes, asistimos a su fracaso, ya que se ve obligado a casarse
con una joven a la que no ama. Lo que más nos llama la aten­
ción en esta obra, sobre todo cuando la comparamos con una
comedia mucho menos ásperamente moralizadora, Le menteur,
en la que Corneille se inspiró en el autor español, es la gra­
vedad de la censura de Alarcón. Para él mentir es negar la
nobleza y el honor; y cuando leemos La verdad sospechosa
empezamos a comprender mucho mejor que antes el ideal que
hay detrás del tradicional «mentís» como causa de deshonra.
En la obra, encolerizado por la conducta de su hijo, el padre
del mentiroso de noble condición, nos da en unos versos sar­
cásticos e impresionantes una elocuente formulación de los
Verdaderos principios del honor:

Don Beltrán ¿Sois caballero, García?
Don García Téngame por hijo vuestro.
Don Beltrán ¿Y basta ser hijo mío

para ser vos caballero?
Don García Yo pienso, señor, que sí.
Don Beltrán i Qué engañado pensamiento!

Sólo consiste en obrar
como caballero, el serlo.
¿Quién dio principio a las casas

Page 259

264 SIGLO DE ORO: TEATRO

mejor alcalde, el rey, El 102,
117

melindres de Belisa, Los 95
Menosprecio de corte y ala­

banza de aldea 118
mocedad de Roldan, La 97
moza de cántaro, La 96
noche toledana, La 94
paces de los reyes y judía de

Toledo, Las 108
Pastores de Belén 80
pastor lobo y cabaña celestial,

El 122
peregrino en su patria, El

80, 82
perro del hortelano, El 95,

159
postrer godo de España, El

106
Quien todo lo quiere 94
robo de Dina, El 101-102
Roma abrasada 105
selva sin amor, La 122
sembrar en buena tierra, El

94
siega, La 122
sufrimiento premiado, El 83,

96
trabajos de Jacob, Los 57
vellocino de oro, El 122
venta de la Zarzuela, La 122
verdadero amante, El 96
vida y muerte del rey Bamba,

La 106
villano en su rincón, El 118

Vega, Feliciana de 80
Vega, Lope Félix de 80
Vélez de Guevara, Juan 216

celos hacen estrellas, Los
216

Vélez de Guevara, Luis 62,
128, 133, 165, 182, 199, 216
conde don Pero Vélez, El

128

Cumplir dos obligaciones 199
diablo está en Cantillana, El

133
gran Jorge Castrioto, El 128
luna de la sierra, La 133
Más pesa el rey que la sangre

133
ollero de O caña, El 133
privado perseguido, El 133
Reinar después de morir 62,

133
rey en su imaginación, El

133
serrana de la Vera, La 133

vellocino de oro, El 122
venganza de Agamenón, La 60
venganza de Tamar, La 154,

155, 196
venta de la Zarzuela, La 122
verdadero amante, El 96
verdadero dios Pan, El 188
verdad sospechosa, La 135
vergonzoso en palacio, El 159
Vicente, Gil 30-38, 49

Amadís de Gaula 37, 38
Auto da barca da glória 35,

36
Auto da barca do inferno

36
Auto da barca do purgatorio

36
Auto da sivila Casandra 33,

34, 35
Auto da Visitagao o Monólo­

go do vaqueiro 32
Auto de S. Martinho 32
Auto dos quatro tempos 35
Auto dos Reis Magos 32
Auto pastoril castelhano 32
Comédia do viúvo 37
Coptlagam de todalas obras de

Gil Vicente 31, 37
Don Duardos 37, 38
Farsa das ciganas 38

Page 260

ÍNDICE ALFABÉTICO 265

vida es sueño, La (auto) 186
vida es sueño, La (comedia)

167, 178-180, 186
vida y muerte del rey Bamba, La

106
viejo celoso, El 76
Villaizán y Garcés, Jerónimo de

132
villancicos 23, 32
villano en su rincón, El 118
Virgilio 2
Virués, Cristóbal de 62

Atila furioso 62
cruel Casandra, La 62
Elisa Dido 62
gran Semíramis, La 62
infelice Marcela, La 62

Vita Cbristi 26

Ximénez de Urrea, Pedro Ma­
nuel 44-45, 47
Égloga de la tragicomedia de

Calisto y Melibea 47

Y menea véase Comedia Y menea

Zabaleta, Juan de 218
Zamora, Antonio de 148, 149,

196
No hay plazo que no se cum­

pla y deuda que no se pa­
gue y convidado de piedra
149, 196

«Zárate, Fernando de» (seudóni­
mo de Antonio Enríquez Gó­
mez) 218

zarzuelas 216, 223

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