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TitleDolores Soler-Espiauba - Doce Rosas Para Rosa
TagsFoods Nature
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Table of Contents
                            Doce rosas para Rosa (Hotel Veramar) (Spanish Edition) - Soler-Espiauba, Dolores
	Capítulo 1
	Capítulo 2
	Capítulo 3
	Capítulo 4
	Capítulo 5
	Capítulo 6
	Capítulo 7
	Notas explicativas
	Actividades
	Otros títulos relacionados
	Créditos
                        
Document Text Contents
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Capítulo 1
Hace ya algunas semanas que Cari1 está trabajando de recepcionista

en el Hotel Veramar, un pequeño hotel cerca de Mojácar, en la costa de
Almería. Ha vivido una aventura difícil con un cliente del hotel, un poco
loco, que se enamoró de ella y quiso secuestrarla, llevándose al mismo
tiempo la caja fuerte del hotel. Gracias a la intervención oportunísima de
Eneko, el joven cocinero vasco del hotel, de quien Cari está secretamente
enamorada, pudo salvarse, pero le ha quedado un buen trauma. Sus
relaciones con don José, el solitario y misterioso dueño del hotel, cuya
vida privada nadie conoce, son un poco tensas. Menos mal que tiene
más amigos entre el personal del hotel: Paco, el jardinero y vigilante
nocturno, hombre para todo, y Angela y Rocío, las chicas de la limpieza.
También está Mari Carmen, que sirve en el comedor y ayuda a Eneko en
la cocina, pero sus relaciones con Cari son más difíciles, pues Mari
Carmen tiene muy mal carácter y siempre chocan.

Cari está hoy completamente desbordada. Acaban de llegar al hotel
doña Rosa y su familia. Hay un lío tremendo: son quince personas, pero
parecen muchos más. Todos hablan a la vez, exigen, gritan, protestan,
ríen y se pelean, “¡Qué semanita me espera con esta gente en el hotel!”,
piensa Cari.

Doña Rosa, como invita a toda su familia todos los años por estas
fechas en este mismo hotel, es la que lleva la voz cantante2.

–Pero, ¿cómo es posible? El año pasado nos dieron habitaciones que
se comunicaban entre sí, todas en el mismo piso. Y este año estamos
unos en el primer piso y otros en el segundo. ¡Don José! ¿Dónde está
don José?

Interviene una niña rubia muy descarada:
–Y yo quiero estar con las primas. Con Beatriz y con Esther. O sea,

que necesitamos una habitación con tres camas.
–¡Naturalmente! ¿Cómo se van a separar mis tres nietas? ¡Si son uña

y carne!3 Y, además, aunque yo reservara por teléfono cinco
habitaciones, necesitamos una más, porque también ha venido mi
hermana –dice señalando a una señora que no abre la boca4 para nada.

En ese momento interviene un yerno de doña Rosa, con aspecto de
ejecutivo5 importante:

–Pero, bueno, ¿cuándo van a poner televisión en las habitaciones?

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media vuelta, en dirección a Garrucha. Se oye el ruido del mar y el
viento juega con sus cabellos cortos. Mete la cuarta, la quinta… Le
encanta la velocidad, por eso le gustan las motos… Se cruza con algunos
coches, pero, por más que mira, no consigue ver el interior por culpa de
los faros… Cuando faltan pocos kilómetros para llegar a la entrada de
Garrucha, ve a un muchacho alto y rubio, que, apoyado contra un árbol
hace autoestop hacia Mojácar… Cari cruza la carretera y frena
bruscamente delante de él:

–¿Puedo serle útil en algo, caballero? –pregunta ceremoniosamente,
muy seria.

–Desde luego. Bájese ahora mismo de esa moto y devuélvasela a su
legítimo dueño…

Cari se baja riendo. “¡Qué pena! Con lo que le gusta conducir…”. Se
instala detrás de Eneko, abrazada a su cintura. Huele un poquito a ajo,
pero no le importa.

–Estaba preocupada por ti… Ese tío tenía una pinta25…
–A mí tampoco me gustaba nada… ¿Viste la navaja?
–¿Qué horror! Y Rosa, tán cándida como parecía. Menuda doble

vida lleva.
–Así son los ricos. Oye, Cari, ¿sabes una cosa? Pues que esta noche

no vamos a volver al Veramar porque nos vamos los dos a bailar a una
discoteca. ¿Te apetece?

–Me estoy muriendo de ganas… Pero, ¿y la cena?
–No te preocupes. Como es mi día libre, ya se ocupará el sustituto de

calentar la sopa, freír el pescado, hacer la ensalada y sacar del congelador
el helado. Y Mari Carmen le ayudará. Vale mucho esa Mari Carmen. Es
una joya26.

Algo pasa como una nube por el estado de felicidad total de Cari,
pero prefiere olvidarlo.

Las diez y media. Cari y Eneko entran en una discoteca de Mojácar.
Acaban de poner la canción preferida de Cari, la canción del verano.
Eneko le sonríe mientras salen los dos a la pista y Cari, por fin, se siente
feliz.

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Créditos
Serie Hotel Veramar
Título Doce rosas para Rosa
Autora Dolores Soler-Espiauba
Diseño de la colección Ángel Viola
Ilustraciones Julio Cebrián
© Dolores Soler-Espiauba y Difusión, S.L. 1989
Conversión a formato digital: Reverté-Aguilar
ISBN:978-84-15620-34-1
www.difusion.com

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