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EL COLEGJO DE MEXH ... 'O", I\..

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EL COLEGIO DE l<1EXICO

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Versión española de
Jesús Alborés Bjblioteca Daniel Cosio Villegas

Alianza
Editorial

Inventalio 2007

.. i~ (. , '

Page 2

La teoría social) hoy

Análisis de clases, por Ralph Miliband .............................. . 418

Teoría crítica, por Axcl Honneth ...................................... .. 445

sociología y el rnétodo rnatcmático, por Thornas P. \'111-
son ................................................................................. 489

[ndice analítico.................................................................... 515

INTROD-U(~CION

Anthony Giddens y J onathan H. Turner

Este libro ofrece una guía sistemática de las tradiciones y ten-
dencias más, ilnportantes en histDria social. No consideran1os que la
teoría social sea propiedad de una disciplina concreta) pues las cues-
tiones relativas a la vida social y a los productos culturales de la
acción social se extienden a todas las disciplinas científicas y huma-.:
nÍsticas. Entre otros problemas, los teóricos de la sociedad abordan
los siguientes temas: el status de las ciencias sociales, especialmente
en relación a la lógica de las ciencias naturalesj la naturaleza de las
leyes y generalizaciones que p,ueden establecerse; la interpretación
de la agencia humana y el modo de distinguirla de los objetos ,y
acontecimientos naturales; y el carácter o forma de las instituciones
humanas. Naturalmente, un bosquejo tan escueto encubre multitud
de problemas y temas específicos; toda definición de la teoría
social está abocada a suscitar controversias. Por tanto} el lector que
busque un consenso acerca las metas de la teoría social se sentirá
decepcionado. Pues esta falta de consenso) como implican muchas
de las contribuciones a este libro, puede ser inherente a la naturaleza
de la ciencia social. En último extremo) la cuestión de si puede haber
un marco unificado para la teoría social, o siquiera un acuerdo sobre
sus intereses básicos, está ella misma sujeta a discusión.

'Uno de los motivos que nos han llevado a publicar este volumen
es que cada vez somos más conscientes de los importantes cambios
que se han venido produciendo en la teoría social en años recientes.

9

Page 3

10 La teoría
lwy

análisis teórico en las ciencias sociales siernpre ha sino una [2111-'
presa diversificada, pero en un deternIinado rnornento posterior a la
U C;uerra Mundial ciGrto conjunto de puntos de vista tendieron a
prevalecer sobre el resto} iluponiendo cierto grado de aceptación
general. Estos puntos de vista generalmente estaban influidos por el
r:mpirismo lógico-filosófico. Diversos autores a los que suele asociar-
se con esta perspectiva desarrollaron dctern1inadas interpretaciones

carácter de la ciencia que, a pesar de la irnprecisión de esa eti-
queta, tenían algunos elelnentos com.unes: todos ellos sospechaban
de la metafísica) deseaban definir con nitidez qué era lo que había
que considerar científico) insistían en la verificabilidad de los con-
ceptos y proposiciones, y tenían cierta inclinación a construir teorías

corte hipotético-deductivo.
Fonnaba parte esencial de esta perspectiva la idea de lo que Neu-

rath denominaba «ciencia unificada»; de acuerdo con dicha idea, no
h8 bía diferencias lógÍcas fundamentales entre las ciencias naturales y

ciencias sociales. Este punto de vista contribuyó a fomentar cierta
de disposición a observar de forma directa la lógica de las pro-

pias ciencias sociales. Pues si la ciencia en general se guía por un
único cuerpo de principios} los científicos sociales no tienen más que
exalninar los fundamentos lógicos de la ciencia natural para explicar
la naturaleza de· su propia empresa. Considerándolo aSÍ, no es sor-
prendente que muchos de quienes trabajaban en las ciencias sociales
adoptaran acríticamente la filosofía de la ciencia natural relacionada
con el empirismo lógico para clarificar sus propias tareas. Por, lo
general, el empirismo lógico no era considerado una particular filo-
sofía la ciencia con hipótesis potencialmente cuestionables, sino
un modelo incontrovertible de la ciencia. Las cuestiones relativas a
la «interpretación» 'se reprllTIieron en dos aspectos. Por un lado, la
ciencia natural no se consideraba una empresa interpretativa en nin-

sentido fundamental, pues se suponía que su objetivo primordial
era la formulación de leyes o sistemas de leyes; por otro, el signifi-
cado las teorías y conceptos se consideraba directamente vincu-
lado a las observaciones empíricas. Desde este' punto de vista
las ciencias sociales eran esencialmente no interpretativas, incluso
aunque su objeto gire en torno a procesos interpretativos de la
cultura y la comunicación. En consecuencia, la noción de' Verstehen
-comprensión, del significado- recibió escasa atención, tanto
por parte de' autores que escribían con una inspiración . claramente
fllosófica como parte de la mayoría de' los científicos sociales.
En los casos en que se consideraba relevante el Verstehen, sólo
lo era en, la medida en que 1·se utilizaba para generar. teorías o
hipótesis .contrastables. La comprensión empática de los puntos

vista o. sentimientos los demás} se pensaba, puede ayudar al

Introducción 11

o.bserva~or sociológIco a explicar sus conductas, estas expl.ica-
ClOnes 'slelnpre tt;nía.n q ue forn1ul.ars~ en términos «operacionales»)
o al menos en tennInos de de~cnpclOnes de rasgos observables de
conductas co?trastables: E! .Verstehen se entendía sirnplemente
C?/illO un .fer:-omeno :(psI~~loglCO}) ql:e depende de una compren-
Slon ./ necesanalnentc IntuItIVa y no fIable de la conciencia de los
demas,

Sin el?bargo, a Jo largo de las últirna: dos décadas ha tenido lugar
un Cam~l? espectaCl~l~r. De-r:tr? de la fIlo~ofía de la ciencia natural,
el d?mllllO del empInsmo 10gIco ha decltnado ante los ataques de
~~scntor~s tales conlO Ku~n, 'T?uhnin, Laka~os y Hesse. su lugar
ha surgIdo una «nueva ftlos~fta de la CIenCIa» que desecha muchos
supuestos de los puntos de VIsta precedentes. Resulniendo decidida-
nlent~ esta nue:ra c~nct;p.ción) en ella se rechaza la idea de que puede
~aber observaCIone.':i ~eonc~n1e~te neutrales; ya no se canonizan como
Ideal supremo de la lnves~lgacIón cIentí~ic~ los sistemas de leyes co-
n.ectadas de. forma deductiva: pero lo mas nnportante es que la cien-
CIa se COnSI?e~a. una empresa-, int~~pretatíva,- d~/ modo 9ue 10~._pro­
blema~ d.e slgn:flcaclo, comunlcaClon y trad1-lcclOil adqtucrcn una re··
l~vanc:a InmcdI.ata ..rara las teorías científicas. Estos desarrollos de la
fllos.ofla de la CIe-?cla.natur~l han influido inevitablemente en el pen-
s~mlento de .la CIenCIa SOCIal, al tiempo que han acentuado el cre-
Cl~nt~ desencanto, res.1?ecto a las teorías dOlninantes en la «corriente
pnncIpal» de la CIenCIa social.

El resul:ado de :a~es cambi?s. ha sido la prolif~ración de enfoques
?el . .pensamlento teon~o. TradiCiones de pensamiento anteriormente
Ignoradas o lTIal "conOCIdas ~an adquirido .nlucha mayor importancia:
la fenomenologla, en partICular la relaCIonada con los escritos de
Alfred Schutz; la hermenéutica, tal como se ha desarrollado en la
obra de aut?res como Ga~amer y Ricoeur; y la teoría crítica, repre-
sen~ad~ reclentemen.te por las obras Habermas. Además, se han
revl~ahzado y ~xamlnado co~ rellov~do. interés tradiciones de pen-
samlent? antenores, como ellnteracciolllSIllO simbólico en los Esta-
dos UnIdos y el e~tr~ctu.ralismo o post-estructuralislno en Europa.
~ estas hay que anad!r tIpOS de pensamiento de desarrollo rnás re-
CIente, ent~~ los que se cuentan la etnometodología) la teoría de la
estnl~turaclon y la « teoría de la praxis», relacionada, sobre todo, con
~Or?Ieu. Aun9.ue esta div~rsida? de· tradiciones y escuelas de pen--
samlento sur&lda en la tea na sOClal parezca asombrosa, sigue habien-
do, algo semepn~e a ,:-na «corriente principal») aunque' ya no sea tan
~uJ:nte: E~ funClonalísmo estructural parsoniano, por ejemplo, con ..
tI,nua ejerCiendo un l?oderoso atractivo y, de hecho, ha recibido re··
Clentenlefol:te un conslderable relanzamiento en los escritos de 'Luh-
rnann, lvíunch, Alexandcr, Hayes y otros. Vemos, pues, que la teoda

, I

Page 4

12 La teoría social, hoy

ha llegado a comprender una gama enfoques variada y, con
frecuencia, confusa.

sido diversas las respuestas a esta variedad de enfoques: En
un cxtrerllO, para muchos de quienes están fundamentalmente Inte-
resados en la investigación enlpírica, el .espec~~o de escuelas Y:
ciones en disputa representa una confIrmaCIon ~e 1<: que slemp~e

creído: los debates teóricos son de escaso Interes o relevanCIa
l"'JLa~r~a-L~l·LoLs que realizan un trabajo empírico. Si los teóricos s,ociales r:o
pueden ponerse de a~uerdo entre. si acerca de, las cuestiones mas
básicas, ¿ qué relevancIa pueden tener las cuestIones r~feren~es ~,la
teoría social para quienes se ocupan ~o?re todo ,la. l,r:vesngaClon
clnpírica? conse~uenci~, se ha ongInado una dlVISlc:n ,bastante
considerable entre «lnvestlgadores», que a menudo contlI~uan con-
siderándose «positivistas») y ,teóricos, qu~ aho:a se cons~deran de
formas OlUy diversas. El desahento de los InvestIgadores, SIn embar-
go, no es compartido por to~os .. , e!" otro extrem~, mu~hos han
acogido con entusiasmo la d~versIflcacIon. ~e la teona SoCI~l, en la
opinión de que la competenCia entre tradlcl,ones de pe~samIe~to ~s
sumamente deseable. Desde este punto de Vista, en ocaSIOnes lr:fluI-
do por la filosofía de la ciencia natural de Feyer~bend) la proh~era­
cióo de tradiciones teóricas es una forma _de eVItar el dogmatIsmo
fomentado por el compromiso domi~ante con un s<:lo marco de
pensamiento. A veces se señala tamblen que el estu~lo de la con-
ducta humana es necesariamente un asunto controvertIdo; solo den-
tro de una' sociedad totalitaria existiría un único marco incuestiona-
ble el análisis de la conducta social humana.

probable que sea cierto que la mayoría de qu~enes trabajan ,en
las ciencias sociales se encuentran en algún punto SItuado entre a,m-
bos extremos. Como mínimo, la mayoría afirmaría que la eleCCIón
entre las diversas propuestas- h~c~as por ~i:ersas tra~iciones teóric~s
no es en rnodo alguno una actiVidad estenl; tal es SIn duda l~ POSI-
ción de los editores de este volumen, incluso aunque sus opIniones
difieren respecto a cuál es el mejor ,modo llevar a cabo u~~ ten-
tativa SelTIejante. Señalaríamos taf!1blén que la aparente explosIo~ de
versiones rivales de la teoría SOCIal oculta una' lnayor coherenCIa e
Integración entre esos punto.s de vista diverg~ntes de 10 que puede
parecer a priInera vista. ConSIderamos necesano aclar~r este extremo.

primer lugar, puede haber un mayor solapamIento entre
todos diferentes de lo que se suele pensar. El desarro~lo . la -etno-
rnetodólogía nos proporciona un buen" ejemplo. En las pnmeras L;-
ses de su formación, detractores y cntIcos de la etnometodolo~Ia
consideraban que esta discr~pa~a de ~orma radical de otros paradlg~
mas depensanliento de la CIenCIa ~oclal, y hasta. ~a~e.poco no se ha
puesto de manifiesto que 10:0;; escntos de los- partldanos de la etno-

1 ntroducción
13

-lnetodología tienen algo que aportar a problcJnas que ocupan prác-
ticamente a todos los que trabajan en la teoría social. Talnbién se ha
evidenCIado que hay afinidades estrechas cntre los pro blcl11as con
que se enfrenta la etnon1etodología y los que examinan otras tradi-
clones teÓrIcas. ASÍ, por ejemplo, el énfasis en la naturaleza «llletO-
dológica» del uso del lenguaje en el contexto de la vida social puede
muy bien considerarse relevante con respecto a cuestiones quc tienen
un amplio alcance en la teoría social.

En segundo lugar, se han destacado él lo largo de las últimas
décadas ciertas líneas desarrollo comunes compartidas por un
amplio conjunto de enfoques teóricos. I-la existido la preocupación,
pongamos por caso, por reconceptualizar la naturaleza de la acción.
En efecto, numerosos enfoques han mostrado tal inclinación a con-
centrarse en esta cuestión que en cierto rDornento parecía que una
oleada de subjetivismo estaba a punto de anegar las ciencias sociales.
Sin embargo, ahora podemos ver que una reelaboración de cuestio-
nes relativas a la acción humana no necesariamente que llevar-
nos a enfatizar de fonna exagerada la subjetividad, sino que, al con-
trarío, puede vincular una elaborada «teoría del sujeto» a análisis de
tipo más «institucional».

tercer lugar, seria difícil negar que ha existido algún tipo de
progreso en la resolución de cuestiones que previamente parecían
inabordables o no se analizaban de forma directa. ASÍ, durante largo
tiempo existió una división entre J.os metodos naturalistas y aquellos
que destacaban la importancia del Verstehen, no obstante el predo-
minio que los priineros tenían sobre estos últimos. Como conse-
cuencia de desarrollos convergentes en un conjunto de tradiciones
de pensamiento, se ha evidenciado que la división entre E rkldren (o
explicación en función de leyes causales) y Verstehen respondía a un
planteamiento erróneo. El Verstehen no es primariamente, como sub-
rayan los empiristas lógicos, una cuestión «psicológica»; antes bien,
el Verstehen forma parte constitutiva de todas las cuestiones relativas
a la interpretación del significado, y está implicado en todas ellas.
En la literatura reciente estas cuestiones se han investigado con am-
plitud, tanto en el álnbito de la ciencia natural como en el de -la
ciencia social; como consecuencia, se han clarificado de forma defi-
nitiva problemas que antes eran bastante oscuros.

En este libro helTIOS tratado de abarcar una gran variedad de
planteamientos, aunque no se han podido evitar algunas omisiones.
No obstante) creemos que el presente volumen trata más o menos
sistemáticamente la mayoría de las tradiciones influyentes de la teQ~
ría social actual. En una breve introdl;Lcción sería imposible aq.alizar
con detalle los puntos fuertes o las debilidades de todos los enfo-
qúes, En lugar de esto, señalaremos algunos de los temas y preten-

Page 5

14 La teoría social, hoy

siones destacados de varios autores para dar una idea la
diversidad y vitalidad de la teoría social.

¿Cuál es la naturaleza de la ciencia u'V" ....... ".

La práctica totalidad de los capítulos que siguen abordan esta
cuestión. Como se pondrá de maúifiesto, hay un extendido desa-
cuerdo acerca dG qué clase de ciencia, si es que lo es, es y puede ser
la ciencia social. El exalnen de «El conductismo y después del con-
ductismo», George Homans, el enfoque de Jonathan Turner en
«Teorizar analítico» y, siquiera de forma implícita, el análisis de
<~ Teoría parsoniana actual») de Richard Münch, defienden en un sen-
tido u otro el «positivismo lógico». Como Homans ha mantenido
elocuente y vigorosamente durante m~s de dos décadas, la sociología
puede ser, una ciencia comprometida con la elaboración de «leyes ,de
subsunción» y sistemas axiomáticos deductivos. 'Turner comparte
estavisión de la sociología como conjunto de «leyes subsunción»~
pero rechaza la posibilidad de que exista una teoría verdaderamente
axiomática. En' lugar de esto, la sociología debería elaborar leyes
abstractas y usarlas en esquemas deductivos laxos. Ade~ás, en la
concép~ión de Turner es ,necesario complementar las leyes abstractas
con modelos analíticos que especifiquen de forma detallada los pro-
cesos causales que conectan las variables de una ley abstracta. Münch
sos,tiene la teoría de la acción parsoniana puede usarse para
nerar un «marco general de referencia» capaz de organizar una va-
r~edad de enfoques teóricos y metodológicos. Desde el punto de
vIsta de la metodología, M ünch considera que los tipos ideales, la
idiografía, las hipótesis nomológicas y los modelos constructivistas
pueden ser entendidos y quizá reconciliados entre sí dentro de un
marco de referencia relativo a un tipo de acción más generaL ,De
modo similar, el marco de referencia de la accción puede servir para
ordenar modos diferentes de explicar los fenómenos: teleonómicos,
causales, normativos y racionales. ASÍ, Münch propugna el eclecti-
cismo, pero un eclecticismo que, según parece, está comprom,etido
con ~na visión positiv;ista de la sociología: se trata de generar y
contrastar teorías de forma ,sistemática. ",

Por"otro l~dp, tenemos upa' de argumentos que, en suma-
yO! .p~r~e, gi:[~an en torno al supuesto de que el objeto de la ciencia
soci~l: i~pi4~ adoptar una orientación típica de la, ciencia., na~ural.
Pero inclu~o ,aquí st; ,mantiene una , cierta ambivalencia.)?QfJ<ejeWplo,
des~ac¡l a ,e~t~Jespe~to la r,~vjsión que lleva a cabo HansJq~$ .. de ¡as
ra~ce,s pr.agm~ticas del interaccionismo y de la elaboración, d~l' Ínte-
racc~pnis;mo P9rpar~e de lil, ~(Escuela de Chicago». ,Por un.l.ado, la

In troducción 15

naturaleza pragmática) situacional y construida de la interacción (y
por tant?, d,e la organización social) h~r~a. imposibles las «leyes» ;
«generalIzaCIOneS) .atempo!al~s del pOSItIVIsmo. Por otra parte, sin
embargo, muc~os lnteraCClonlstas -entre los que quizá podríamos
c~~tar al propIO 1vIe~d- tratado de descubrir las propiedades
baslcas de la InteraCCIón y de desarrollar leyes universales acerca
su forma de operar.

~n su lúcido an~lisis de Ga,rfinkel y la etnometodo.logía, John
I-Ientage procura eVItar la cuestIón de la «ciencia» en la ciencia so-
cial. Pues si la acción es indéxica, contextual y reflexiva, ¿ puede la
etnomctodología desarrollar leyes y generalizaciones acerca de ella?
La etnometodología no responde a esa pregunta de forma unánime;
y, en efecto, los autores relacionados con dicha corriente no se ocu-
pan ~e esas materias t.a:r: explí~itamente como la mayoría de los que
trabajan. en ~)tras tradlcl.o~es. Los etnometodólogos, por lo general,
son partIdanos de descnbIr en detalle los procesos empíricos, dejan-
do a ur: lado .aqueLlo que? -,en aparie~cia>. ~o~stítuir.ía la «explicación»;
y tamblen eVItan la cues~lon de la «CIentIfICIdad» de las descripciones.

Mucho menos. afD:blvalentes respecto a la cuestión de si puede
haber o no una CIenCIa natural de la sociedad' son Thomas Wilson,
Ira Cohen, ]effrey Alexander y Anthony Gíddens. Con diferencias
entre ellos, todos estos autores mantienen que la ciencia social es
fundamentalmente diferente de la ciencia natural. Alexander no re-
cha~a de plan? la idea d~ .que' puedan descubrirse leyes de la vida
SOCIal, pero afIrma categoncamente que nunca podrá alcanzarse un
con~ens? acerca de estas leyes, y que la naturaleza de los datos de
la CIenCIa natural no puede nunca conferirles' carácter definitivo. El
análisis social, sostiene, siempre conllevará disCursos y debates, acer-
ca los supuestos ~e las teorías y de la relevancia de los datos para
contrastar estas teonas.

Wilson fo~mul.a un. arg~mento ontológico todavía más fuerte.
I?ado qu~ la clenC1~ socl~l. tIene que, t~atar de las emociones) propó-
s~tos, actItudes y dISposIcIones subjetIVas de- los actores} los enun-
c~ados teóricos y e:upíricos serán «intensionales», y los analistas so-
CIales s,e verán oblIgados a realizar interpretaciones del significado.

pOSIble elaborar proyectos teóricos basados en los métodos «ex-
t~nsionales» d,e,las ciencias naturales, pero ha de admitirse que solo
tIenen una utIlIdad heurística. En el mejor de' los casos el uso de
las :r:atemáticas p~ede «ordenar las relaciones de nuestl~os datos y
clanfIcar nuestras Ideas acerca de cómo una teoría se relaciona con
o.tr~ en un caso particular». Giddens y Cohen defienden una 'tesis
SImIlar ~n sus respectivas d,~scrípci?nes del «estructuralismo») y de
la «teona de la estructuraClon». Glddens declara «muertos» el es-
tructuralismo y el post-estructuralismo, aduciendo que su fracaso

I
! I

Page 6

16 La teoría social, hoy

para tratar la «agencia» humana y el proceso mediante el cual dicha
«agencia}) actúa para producir,. reproducir y cambiar estructuras re-
presenta una deficiencia fundamental del análisis estrqctural; pues ,en.
la noción agencia, reside la capacidad para cambiar el universo
soci;~l, obviando en consecuencia las leyes científicas que descI"Ípen
ese unIverso.

Al presentar una descripción detallada de la teoría de la estruc-
turación de Giddens, especialnlente de su noción de Praxis, Cohen
extrae todas las implicaciones de la poción de «agencia». En ellnejor
de los casos, la teoría solo puede destacar las «potencialidades cons-
titutivas de la vida social» que los actores utilizan para producir y
reproducir modelos sociales. Estas potencialidades se utilizan de
modo contextual e histórico} lo que determina que las leyes y gene-
ralizaciones sean transfonnables mediante los actos de los agentes.
Por tanto, no es posible que la ciencia social sea como las ciencias
naturales, ya que sus agentes pueden cambiar la misma naturaleza
de su objeto: las pautas de organización ·social.

Los capítulos redactados por Irnmanuel WallersteiI1 J Ralph Mi-
liband parecen,. a primera vista, simpatizar con esta concepción de
la agencia. En.~efecto, la confrontación con las formas de dominación
a través de la Praxis es) por supuesto, el núcleo ~e la tradición mar-,
xlsta. Pero ',en su «Análisis ,de ,los sistemas mundiales», Walkrstein
afirma que ya se ha malgastado bastante energía debatiendo si la
teoría social ha de tener un carácter particularista, o universalísta.
W aller,steincon,sidera tales de.bates, «ampulosos»; comp é1:lternativa"
propone que la teoría soci~l utilice ~(marcos de refereIlcia)~, C0010 los
del análisis de los sistemas mundiales, marcos que abarquen el tietn:-
po y espacio suficientes para ob,servar las lógicas o dinámicas básicas
de los procesos sociales. Estas lógicas no deben considerarse eternas,
puesto que la naturaleza de la organización social cambia a, largo,
plazo. La posición de Miliband es J)1enos clara en lo .que toca, a la
cuestión de la ciencia. Por una parte, considera los proc,esos de :do-
mÍnación como una propiedad invariant¡;, de la organización SOCIal
que es objeto del «análisis de clases» p~~o, por otra, da a entender
que esta, propiedad puede ser suprimida, lo que alteraría por tanto
el mismo análisis de clases empleado para examinarla. } '," '>' :

TaJ e>s el esp~ctro de opiniones. Está darq que el rechazo"cdtico
del «positivisl110 lógico» ha, llegado a predoII1:inar en la teoría ~,o~i~l
-a .pesar de, Jas protestas ~e uno de los editores de est~.yolu~~n-:.-, .-
Aunque la concepciófl de; la sociolo.gía como «ci~ncia.na~l.J,q.l»,:t\ene
rod,avfa· muchos',defensor~s., en la ac~ualidad consti,tuyenpna miIü?ría
cilla teoría ,sóciq.¡ en sentiqo amplio, tal ~Olno la entendemqs ,e1!-l t;st,e
v91umen,~1 Sin.e:r:nbargo, el debate no ha. concluido, como,;p,u<;!de>vers~
en.la diversidad d,e P9siciqnes defendi4~~, en los capitulos. ql:l,~.,)slguen·

In troducción 1/

¿Cuál es el objeto básico de la teoría social?

Los desacuerdos acerca de lo que es y puede ser la teoría social
se reflejan en las disputas sobre su objeto bási'co, sea cual sea la
forma en que se cqnciba. El punto central de los debates se refiere
a varias cuestiones interrelacionadas: ¿ Qué ocurre en el universo
social? ¿Cuáles son las propiedades fundamentales del mundo? ¿Qué
tipo de análisis de estas propiedades es posible y Jo apropiado? Al
plantear estas preguntas resurgen antiguas cuestiones filosóficas, ta-
les como el reduccionismo, el realisrno y el nominalismo. Si acepta-
mos la opinión de ]effrey Alexander, esto ocurrirá siempre que va-
rios autores invoquen el apoyo de los «clásicos» para defender su
propio punto de vjsta.

En los demás capítulos de este volumen se puede encontrar una
8.1nplia galua de opiniones acerca de cuáles deberían ser las preocu-
paciones primordiales de la teoría social. Algunos sostienen que debe
consistir en un micro análisis del comportamiento y de la interacción
en contextos situados) mientras que otros se pronuncian por méto-
dos más comprehensívos que se ocupen de estructuras emergentes;
están quienes defienden la' reconciliación del microanálisis y el ma-
croanálisis, mientras que,' en opinión de otros, tales síntesis son con-
traproducentes, y, en el mejor de los casos, prematuras. Repasernos

. brevemente este espectro de opiniones. '
HOlnans defiende el reduccionislno en la qué tal vez sea la de-

claración más enérgica que ha formulado hasta el momento. Las
instituciones sociales «pueden reducirse, sin residuo, a las conductás
de los individuos». Hace algún tiempo era posible interpretar selne-.
jante declaración de HOluans como un simple planteamiento estra-
tégico: las leyes de la estructura e instituciones de la sociedad se
deducirán, en un sistema axiomático, de las de la psicología. Pero
ahora parece haber una mayor carga metafísica en el planteamiento
de Homans: en último término, toda realidad social es conducta; las
instituciones no son más que la suma de estas conductas constitutivas.

Como pone de relieve el capítulo sobre el «interaccionismo sim-
bólico» de J oas, hay'una considerable diversidad de opiniones dentro
de esta tradición intelectual por lo que se refiere a la cuestión' de
qué es lo fundamental en el mundo social. Las raíces pragmáticas
del Ínteraccionismo simbólico afirman la importancia de Ja agencia
humana cuando los actores construyen modos de conducta en situa-
ciones concretas, pero la cuestión de qué es lo «construido» sigue
siendo problernática. G. H. Mead enfatizaba la reproducción de es-
tructuras sociales a través de las facultades conductuales de la mente,
del «yo» [seij] y de la adopción de roles, pero los interaccionistas
modernos se enc'!entran p~larizados en torno a la cuestÍón de. si

Page 7

.1

18 La teoría social, hoy

debe concederse la prioridad teórica a la «estructura» per se o a -los
procesos que producen y reproducen tal estructura. Pues si bien
Mead consideraba que estas eran la dos caras de la nlÍsma moneda
conceptual) .los teóricos contemporáneos están divididos sobre la
cuestión de hasta qué punto la estructura lirnita la acción y viceversa.

Co~o pone de manifiesto el examen de la «Etnometodología»,
4<: }.Ientage, en esa, co~riente tal alnbivalencia aparece por doquier.
I-Ientage y los partIdanos la etnometodología no formularían el
asunto en estos térfl!inos, pero el mensaje de la etnometodología es
claro: .hay que estudIar aquellos procesos interactivos, en especial los
que gIran en torno al habla y la conversación, mediante los cuales
los actores elaboran explicaciones y construyen el sentido del mundo
extcr~o) fáctico. realidad social por excelencia --creen algunos-
es la Interpret~ción contextual e indéxica de los signos y símbolos
entre actores sItuados.

El desarrollo del funcíonalismo parsoniano de Münch contrasta
con ~ste énfasis. Pues a pesar de que términos como «significado» y
«acc~ón» ocupan un lugar destacado, ,el auténtico objeto de la teoría
funCIonal son los sistemas complejos de acciones interrelacionadas.
Para Münch y otros parsonianos la realidad existe en diferentes ni-
vele,s sisteI?áticos que abarcan virtualmente todas las etapas de la
realIdad; SIn embargo, en última instancia el análisis teórico de la
a~ción casi sie~pre se centra en la estructura y funciones de los
SIstemas y subSIstemas, en su uso de diversos medios simbólicos, en
s~s modos de integración y en sus medios de adaptación a entornos
dlversos~ La conducta que llevan a cabo los individuos en situaciones
concretas. está subordinada a una concepción de un majestuoso uni-
verso SOCIal cuatro sistemas de acción integrados en un universo
orgánico, télico y físico-químico" '.

La descripción que hace Cohen de la teoría de la estructuración
Je ~idde?s intenta mediar entre visiones tan dispares del universo
SOCIal. Glddens postula una «dualidad de estructura» en la que la
e~tructura proporciona las normas y recursos implicados en la agen-
c:a, gue a su ~ez reproduce las propiedades estructurales de las ins-
tltucIones SOCIales .. L~ estructura es a la vez el medio y el resultado
de La conducta cotidIana que desarrollan los actores. Para la teoría
de l~ estructuración, por lo tanto, los agentes, la acción y la inte-
raCCIón se encuentran limitados por la dimensión estructural de la
realidad social} pero. son aquellos mismos agentes quienes la generan.
. El c~p~tulo ~<Teorizar an~lítico» de ]onathan Turner es algo me- .

nos optlm}~t~ r~spe~to ~.las posib~lid'ades de integrar conceptualmen:...
te :los anahSls instItucionales e, lnterpersonales. En lugar de esto;' '.
propone un' análisis ,e'cléctico ,de la microdinámica, análisis que in~';
corpora puntos' de vista del· Ínteraccionismo simbólico) la etnom.'e-

llltioducción 19

todolo~ía, el conductÍvísrrlO y otras perspectivas, pero al mismo tienl-
po deúer:de l~ cO~1ceptualizacÍón ~ndependiente de macroprocesos
que I!? solo smtetIcen las concepCIones de la teoría funcional, sino.
tanl?Iell las de, otros enfoques estructurales. En opinión de Turner,
. .11:tentos de superar la escisión que media entre la interacción
IndIv1dual las estructuras emergentes son prematuros. Ambos ni-
veles_ son 19ualrne.!1te «1;"eales» pero, de momento, cada uno de ellos
reqUIere sus p~OpIOS conceptos, proposiciones y modelos.

Otros teóncos con una orientación más crítica a muchos
de estos debate? con i~p~ciencia o, quizá, con sospechas. Para estos
autore~) ~a reabdad mas lmpo,rtante es la 9,ue .limita las opciones y
poteI1clal~dades ~~mana~ fl?-ediante la domInaCIón y la opresión. En
este senudo, MIhband Inslst.e ;en. que la dominación de clase y la
lucha clases gel~eran la ~In~mlca central de la organización hu-
~ana. Por tal motIvo, la pnncIpal preocupación de la teoría social
nene que ver con el análisis de la capacidad de controlar los ll1edios
d.e producción, administración, comunicación' y coerción en una so-
Ciedad. El enfoque de los s,istemas mundiales de WallersteÍn defiende
una idea si~i~ar, p~ro, a diferencia del planteamiento del análisis de
cla~es de MIlIb~~d., las./ fo.rmaciones sociales y el estado no son las
unIdades d,e. anahsls mas Importantes. Antes bien, el objeto central
de los. análISIS de la. teoría social serían los «sistemas históricos»} que
se extlenden. e-? ~l tlempo y efl: el eS1?acio adoptando formas diversas,
desde los. mInI-SIstemas a los Impenos y economías mundiales. Para
~ alletsteIn, el poder de los imperios y sistemas económicos lllun-
d.Ia~es para cor;s~re?ir y dominar la ~cción los indi:riduos, corpo-
raCIones y «mInI-SIstemas» es la realIdad por excelenCla del universo
sociaL

El desarrollo ulterior de la teoría social

. Los caminos y p.rocedimientos para desarrollar la teoría social se
sIguer; en gran medl.da del compromiso con un particular objeto de
estudIO y con una fIlosofía concreta de la ciencia social. posible
obs~rvar todo un espectro de trayect~rias desarrollo convergentes
y d1Vergen~:s a este .respecto. Por ejemplo, aunque la teoría de la
estruct~racIon de Glddens y la versión de la teoría de la acción
pars?nIa.r:a. de Münch parecen ~ener poco en común, ambas defi~n­
den ImphcItamente una estrateg~a de elaboración teórica similar: am-
has construyen un :n:arco conc~J?tual que puede ~mplearse J?a~a in-
terpretar casos empIrICOS especlfIcoS. Sus marcos InterpretatIVOS di-

. en lo tocante a las propiedades. sus~~ntivas del mundo al que
se.,refleren, y respecto al tIpO de explicaclon que cada uno de ellos

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