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TitleGIORDANO - Religiosidad Popular en La Edad Media
Tags Temple Baptism Divinity (Academic Discipline) Middle Ages
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BIBLIOTECA UNIVERSITARIA GREDOS

11. ENSA YOS, 23

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ORONZO GIORDANO
'

RELIGIOSIDAD POPULAR

EN LA ALIA EDAD MEDIA

VERSION ESPA~OLA DE

PILAR GARCIA MOUTON
y

V ALENTfN GARCIA YEBRA

EDITORIAL GREDOS

MADRID

Page 2

!Cl ORONZO GIORDANO, 1983.

EDITORIAL GREDOS, S. A., Sanchez Pacheco, 81, Madrid.
Espafta.

Titulo original: RELIGIOSITA. POPOLARE NELL'ALTO ME-
DIOEVO, Adriatica Editrice, Bari,, 1979.

Dep6sito Legal: M. 28051 - 1983.

ISBN 84-249-0340-4.

lmpreso en Espafta. Printed in Spain.

Graticas C6ndor, S. A., Sanchez Pacheco, 81, Madrid, 1983.-5574.

INtRODUCCION

LA RELIGIOSIDAD POPULAR •. PAGANISMO Y CRISTIANISMO. LA

CONVERSI6N. EL CATECUMENADO

A las Ilamadas tradicionalmente disciplinas auxilia-
res de la historia, denominaci6n . que se venia dando
habitualrhente a la geografia, a la arqueologia, a la nu-
mismatica, etc., se han sumado hoy puevas disciplinas,
y no s6lo en el papel de instnimentos auxiliares o subal~
ternos. Gracias a la sociolo!#a, .a la etnografia y, no en
ultimo termino, tambien alpsicoamilisis, muchos aspec-
tos de la historia, tanto a traves de los personajes como
de los acontecimientos, han hallado u:na explicaci6n di-
versa o al menos se han mostrado en una vision · mas
amplia y complej;:l, rompiendo la barrera de ciert~s
esquemas historiograticos que cqn frecuencia aparta-
ban lo hist6rico del.objeto mismo q.e su 1ipvestigaei6n.
Tambit~n la historia comparada dy las religiones y el
amilisis de las diversas culturas hah ofrecido un instru-
mento no pocas v.eces d~terminante para comprender
expresiones y momentos particulares de la religiosidad
de un individuo o de un grupo, ya ,que proporcionan
los datos de importancia primordial para la tip~logia
de las interrelaciones hist6rico-religiosas 1•

1 R. Pettazzoni, Saggi di storia delle religioni e di mitologia,
Roma, 1946, pag. 151.

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156 Religiosidad popular en, la Edad Media

tablillas magicas, talismanes diversos destinados a ob-
tener determinados beneficios individuales o a exorci-
zar las influencias nocivas para el judaismo, atestiguan
c6mo tambien, aqui se fueron produciendo progresiva-
mente contaminaciones, absorciones y transacciones de
todo tipo. Amuletos y filacterias que se llevaban encima,
y hasta el simbolismo del canclelabro de siete brazos
con sus diversas interpretaciones, se usaban ampliamen·
te con fines magicos. Todos estos productos de origen
judaico entraron pronto en el uso corriente de los pa·
ganos y tambien de los cristianos. Estos ultimos, en
particular, herederos y sucesores al mismo tiempo de
Ios hebreos, habian conservado no solo muchas de sus
convicciones religiosas y practicas liturgicas, sino tarn·
bien creencias y prejuicios varios. Se atribuian virtudes
magicas a Ios ritos y a Ios simbolos del culto judaico;
la misma persona fisica de Ios judios, en la convicci6n
popular, participaba del prestigio magic<'> de su reli·
gi6n 53• ,

El antijudaismo polemi~o y doctrinal de tanta lite·
ratura patristica tuvo en general poco influjo sobre la
masa de los fieles, que en las necesidades de la vida
cotidiana y en las relaciones sociales supieron, casi
siempre, mantener una buena vecindad y, a juzgar por
las frecuentes prohibiciones eclesiasticas, estaban dis-
puestos a recurrir en todo momento a la ayuda y a la
asistencia de Ios judios, con los cuales confraterniza·
ban con demasiada facilidad. Se tenia gran confianza
en las virtudes terapeuticas de los judios, considerados
curanderos milagrosos. Juan Cris6stomo escribe ocho
homilias para denunciar esta extendida credulidad po-
pular: ante Ios primeros sintomas de fiebre, observa el
obispo, ante las mas pequeiias. heridas, se corre a las

53 M. Simon, o. c., pag. 415.

Filacter:ias y talismanes 157

sinagogas ·a consultar a est os curanderos; a la sinagoga
se va ·siempre a consuhar a magos y adivinos; · cuando
hay que hacer un juramento de singular importancia,
se corre· a la sinagoga porque «los juramentos que se
pronuheian ·alii son terribles», y con frecuencia se
obliga tambien a otros a hacer lo mismo. Muchos cris-
tianos van a hacer la vigilia en la sinagoga; «es necesario
impedir esta practica a toda costa; es necesario salvar
a Ios cristianos incluso contra su voluntad» 54• Varios
concilios prohiben severamente a los cristianos corner
en compafiia de judios o hacer bendecir por ellos las
cosechas. El segundo concilio Trulano, del afio 692,
repite y confirma las prohibiciones a los cristianos de
recurrir en las enfet:medades a Ios judfos, de aceptar
ser curados por ellos y de hacer abluciones rituales en
sus piscinas ss.

De los judios habian heredado Ios cristianos, en
particular, la practica de hacer y de llevar colgados al
cuello o atados a los brazos y a las pantorrillas las
filacterias y los tephillin, que ya ,en la epoca de Jesus
ostentaba con complacencia la clase sacerdotal (Mt. 23,
5). Es Juan Cris6stomo quien establece el paralelo
entre ~1 uso farisaico de las fila,cterias y el de los col-
gantes y escapularios llevados por los cristianos. Con
tal nombre se designaban probablemente todo genero
de amuletos y de ta,lismanes, tanto de origen judaico
como ,pagano. Las filacterias de op.gen judaico eran
tiras de tela en las que se hadan stgnos magicos parti-
culares, pero habitualrnente contenian versiculos de la
Biblia. El nombre y Ios escritos de Salom6n, para
ciertas pnkticas magicas y ciertos amuletos, eran Ios

S4 Juan Cris6stomo, Oratio I, passim: PG 48, 844-856.
ss Hefele-Leclercq; o. c., IIIt, pag. 564.

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158 Religiosidad popular en la Edad Media

mas difundidos 56• fero muy pronto comenzaron Ios
cristianos. a construirse sus propios amuletos, utilizando
versiculo.s del Bvangelio, a los que se aiiadia.la reliquia
de alg4n santo o el signo de la cruz. Bste uso quiza
habia comenzado ya en Palestina, donde especialmente
las mujeres de las comunidades cristianas fabricaban
y se ponian aquellos escapularios, segun atestigua san
Jer6nimo:

Hoc apud nos superstitiosae mulietculae in parvulis
evangeliis et in ligno crucis et istius modi re bus ... usque
hodie factitant 57,

Probablemente, esta usanza era incluso mas anti-
gua: mujeres y niiios Ios llevaban colgados al cuello o
atados a Ios brazos y a las piernas; pero es dificil com-
probar hasta que punto tales filacterias eran verdade-
ros objetos de devoci6n, 0 mas bien simples dijes 0
talismanes adquiridos por coqueteria.

Sus formas y la materia de que estaban hechos va-
riaban segtin el uso que se hacia de ellos y segtin las
partes del cuerpo a las que se aplieaban, como se puede
deducir de Ios diferentes terminos con que se designa-
ban: phylacteria, ligaturae, alligaturae, circumligaturae,
suballigaturae, etc. Bstos amuletos teriian a menudo
forma de medalla, en ·que se reproducian simbolos to-
rnados de diversas areas religiosas. · Ciertas medallas
llevaban en una cara la imagen y el nombre de Alejandro
Magno; en la otra, la figura de una burra con su crla,
y encima un escorpi6n y el nombre de Jesucristo: pro-
bablemente el escorpi6n indicaba el sfmbolo de la cons·

56 Y a Origenes sefiala el uso que algunos cristianos hadan
del nombre y de Ios escritos de Salom6n con fines magicos:
Comm. in Matth., 110: PG 13, 1757.

57 Jer6nimo, Comm. in Matth., 23, 6: PL 26, 175.

Filacterias y talismanes 159

telaci6n del nombre de Jesus. Estas medallas se lleva~
ban habit~almente .atadas a la cabeza o a Ios tobillos 58•

Dadas las virtudes magicas y terapeuticas que se
atribuian .a estas .filacterias, era costumbre colgarselas
no s6lo a las personas, sino tambien a Ios animales 59•
Por la insistencia de ciertas condenas conciliares, parece
que la confecci6n de tales filacterias habia sido asumida
por Ios monasterios o por el clero:

Non oportet ministros altaris... facere quae dicuntur
phylacteria, quae sunt obligamenta animarum 60,

Quiza Ios eclesiasticos querian oponer a las filacteria-
amuletos, obra de adivinos y charlatanes, objetos devo-
cionales de formas analogas, asegurando a sus com-
pradores que se trataba de res sanctd y que contenian
lectionei divinas.

Bran filacterias de particular eficacia las que con-
tenian tambien reliquias de santos. Martires y confe-
sores habian ofrecido siempre a· la veneraci6n de Ios
fieles un material inmenso; muy pronto, sin embargo,
sus reliquias se habian trahsformado, de objetos sa-
grados dignos de veneraci6n, en talismanes preciosos,
de gran utilidad para la salud y para las diversas nece-
sidades del hombre. Se organizaban frecuentes peregri-
naciones a Ios relicarios mas famosos. Los traslados de

58 Juan Cris6storrio, Cathech. Il, 5: I)G 49, 240. Se llevaban
monedas romanas y bizantinas. como mec1allas · devotas; muchos
denarios constantinianos e incluso merovingios muestran un
orificio o una arandela; cf. E. Babelon, «Les origines de la
medaille eh France», en Revue de l'art ancien et moderne, XVII
(1905), pag. 162.

59 «Nullus christianus ad colla vel hominis, vel cuiuslibet
animalis ligamina dependere .praesumat, etiamsi a clericis fiant,
et si dicatur quod res sancta sit, et lectiones divinas continet»,
en M. G. H., Script. rer. merov., IV, pag. 70.

60 Hefele-Leclercq, o. c., 12, pag. 1018.

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tNDICE GENERAL

Pd.gs.

INTRODUCCI6N . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . 7
La religiosidad popular. Paganismo y cri"tia-

nismo. La conversion. El catecumenado . . . . . . 7

CAPiTULO I

1. Fiestas paganas. Liturgia cristiana. El do-
mingo ... .... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 27

2. La misa. Usos liturgicos. Eulogia y Magia~ 47

3. La cruz y Ios crucifijos. Judicia crucis y
redditus crucium .. . .. . .. . . .. .. . . .. .. . . . . .. . 59

4. Las cuaresmas. Ayuno y abstinencia. Ayuno
m4gico. L;;t liturgia en plein air. Ritos en
honor del sol. Los eclipsJs lunare~. El
canto del gallo .. . .. . .. . .. . .. . . .. .. . .. . .. . 75

5. El aniversario. Las Kalendae Ianuariae. Mas~
caradas mitol6gicas Y. zoom6rficas. Danzas
y coros. Disfraces. Teatro y espectaculos .. . 97

6. El culto de Ios muertos. El refrigerium. La
cara cognatio. Los velatorios .•. ... ... ... ... 112

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310 Religiosidad popular en la Edad Media

CAP1TULO II
Pdgs.

1. Religi6n y magia. El Indiculus superstitio-
num. Folclore popular. Magos y adivinos.
Tiempo liturgico y tiempo cotidiano .. El rito
exorcistico. Ordalfas y juicios de Dios . . . 122

2. El hombre y la naturaleza. Taumaturgos y
curanderos. Arfolos y tempestarios. Medi-
cina y magia ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 135

3. Lucha contra las paganiae. El diablo y sus
intermediarios ... ... ... ... ... ... ... ... ... 148

4. Filacterias Yt ta.lismanes. Las reliquias. Las
«liga~ur:as»; Escritos magicos .. . .. . .. . . . . .. . 155

•,_ .

5. Las sortes .san.6torum .. . . .. . . . .. . .. . . . . . .. 166

6. Cultura ecleshistica y tradiciones folc16-
ricas ... 176

CAP1TULO Ill

1. Antropologia cristiana. La concupiscentia
c~rnis. La .~uje~. l!tica conyugal. Virgines,
vzduae y dtacontssae ... ... ... ... ... ... ... 188

2. El matrimonio. La fiesta nupcial. La pareja
medieval. Tabues y prejuicios ... ... ... ... 197

3. Erotismo y magia. Filtros, y afrodisiacos.
Relaciones sexuales .. . .. . .. . . .. . .. .. . 209

4. Aborto y pnicticas anticonceptivas ... ... ... 217

tndice general 311

Pdgs.

5. Topografia eclesiastica y cristianizaci6n. La
aldea y la iglesia. La madera y la piedra . . . 230

6. Centros liturgicos y centros econ6micos.
La iglesia y la plaza. Los monasterios. Los
subordinati . .. .. . .. . .. . .. . . .. .. . .. . ... . .. .. . 241

LECTURAS ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 261

!NDICE DE NOMBRES PROPIOS .. · .. · 301

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